A Juan Patallo, con el cariño de siempre - Pilar Sánchez Vicente
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A Juan Patallo, con el cariño de siempre

A Juan Patallo, con el cariño de siempre

Nos conocimos en la senda de la risa, en las cumbres de la complicidad y camaradería del grupo de montaña El Cumal. Esas espichas anuales donde siempre nos encontrábamos a última hora los mismos, Marisol, Falo, Rulos, tú, yo y otros incombustibles amantes del canciu y el culín.

Tenías una larga y ancha vida a tus espaldas, perceptible en esa sonrisa socarrona que iluminaba tu cara como el sol los altos riscos de la montaña.

Me llamabas Piluca, Pilina, salvo para comentar mis novelas. Entonces era Pilar. Las habías leído (creo que todas) y siempre tenías un comentario acertado, una pregunta certera y un halago final que me hacía feliz y me animaba a seguir escribiendo. Porque yo me fiaba, confié siempre en tu palabra, sabía que no era vana, que no eras pródigo en adulaciones ni mentiras piadosas, más bien lo contrario.

Polemista, crítico, consecuente… podías discutir ad infinitum sobre cualquier tema y, sin embargo, jamás hubo lugar a la disputa entre nosotros. Era vernos y brotar espontánea, contagiosa la sonrisa. Y no esa de medio lado que te caracterizaba, la del que lo ha vivido todo en esta vida, sino una grande, amplia, franca.

Con ella te recuerdo, te recordaré cuando logre asumir que ya no te veré, que no nos veremos más. Te fuiste silencioso, discreto, sin ruido ni alharacas. Sólo éramos conscientes de tu delicada salud por las caras de creciente preocupación de tu inseperable compañera, querida amiga, Marisol.

Nunca fuiste persona instalada en la queja, más bien en la batalla.

La vida que llevamos es un carro del que tira el motor de la esperanza. En él, como en una caja mágica, atesoramos experiencias y recuerdos . Allí, en la alacena donde atesoro las ganancias, conservaré inalteradas tu mirada, tus gestos, tus palabras.

Porque no hay mayor tesoro que la huella del cariño en la memoria.

 

 

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1Comentar
  • Mercedes
    Publicado a las 17:21h, 22 noviembre Responder

    Que carta tan bonita y tan emotiva, Pilar, y que sensación de paz deja.

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