Nicaragua errante - Pilar Sánchez Vicente
19806
post-template-default,single,single-post,postid-19806,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,side_area_uncovered_from_content,qode-theme-ver-11.0,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

Nicaragua errante

Nicaragua errante

Nicaragua forma parte esencial de Mujeres errantes. No solo en su trama, también fue el lugar donde la novela cobró vida y donde conservo grandes amistades. El sandinismo fue lugar común en la memoria, en lo sueños de libertad del último cuarto de siglo pasado. Allí se enterró el Che asturiano, Gaspar García Laviana, y allí, el hombre que ayudó a construir ese sueño, lo está destruyendo utilizando las armas contra su propio pueblo.

Desde ese país, me piden que ponga voz a tanto desatino. Necesitan amplificar, dar dimensión internacional a los crímenes que se están sucediendo contra la población civil. Y yo te pido que te hagas eco.

Por tercer día consecutivo, protestas multitudinarias contra el gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, se han extendido por todo el país. Miles de manifestantes mostraron su inconformidad en las calles de Managua y otras ciudades, se enfrentaron con las fuerzas de seguridad y colocaron barricadas en vecindarios en reclamo contra las recién anunciadas reformas en el programa de seguridad social.

En la capital y las principales ciudades del país cientos de policías antimotines fueron desplegados para sofocar cualquier nuevo “plantón” de ciudadanos, mientras tres universidades importantes están ocupadas por manifestantes y rodeadas por policías.

Hay más de diez muertos, cien heridos graves, medios de comunicación secuestrados y un país en llamas.Ante el coro de voces alzadas, el Gobierno está empezando a recular. Pero nadie devolverá la vida a los jóvenes abatidos. Y una se pregunta viendo esto, ¿quién dio la orden de emboscar y matar al Comandantes Martin?

Escribía yo en el año 1978, tras la muerte de Gaspar, este poema, hoy tan vigente como entonces:

Hay un silencio de muerte.

Las eras están quemadas y los árboles, estériles, 

hace tiempo que no ven enamorados.

No hay poetas que canten a la luna,

en Nicaragua nacen los versos armados 

y son flores en las tumbas de los revolucionarios.

La noche es larga y las pesadillas no dejan lugar a los sueños.

Hay una sepultura reservada para la libertad,

esa utópica musa de pintores

que en Nicaragua empuña metralleta.

País diminuto de grandes corazones,

latidos de esperanza golpean tus fronteras.

Lo penoso es que hoy, los que entonces luchaban con el pueblo, sean quienes lo estén masacrando.

No hay comentarios

Deja tu comentario